Vaca pidió ayuda a un hombre para recuperar a su recién nacido. Lograron entenderse sin palabras

Dicen que la fuerza más imparable que hay en el mundo, es el amor de una madre. Todos hemos escuchado esas historias de una madre desesperada levantando camiones para rescatar a su bebé atrapado, o siendo capaces de realizar tareas superhumanas similares, todo en nombre de la salud de su cría. Pero hay una cosa que no sabíamos: esta capacidad no es exclusiva para las personas. El instinto materno es algo que permea a las distintas especies, permitiéndoles a todas ir más allá de lo normal si su hijo o hija así lo requiere. 

Youtube: Rumble Viral

Puede que nosotros creamos que los animales solo tiene un apega superficial con sus crías. Que el instinto las lleva a protegerlos solo el tiempo suficiente para que consigan valerse por sí mismas. Esto puede que tenga algo de cierto: una vez la cría ya alcanzó el tamaño adulto, la madre apenas dará indicios de poner reconocerla. Pero antes que ocurra eso… pobre del que se intente interponer entre la madre y su cachorro. 

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Eso fue lo que nos enseñó una vaca de Australia, en un increíble video que nos demuestra que no es solo una cosa de dar todo por su ternero en problemas, sino que de saber incluso pensar una solución un poco más complicada de lo que parece. En el caso de este bovino, darse cuenta que el rescate de su ternero va más allá de sus posibilidades, por lo que es mejor pedir algo de ayuda. 

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La vaca se dio cuenta que su pequeña cría, de solo un par de días de existencia, había caído del otro lado de la cerca. Impedida por esta, la vaca comenzó a desesperarse. Algo en su instinto se disparó, notando que una persona que pasaba por el sector podría serle de ayuda.

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Aquí es donde ocurrió lo que nos cuesta creer. El animal básicamente abandonó todo protocolo, llamando la atención de la persona para luego indicarle donde necesitaba de su ayuda. El motorista que se acercó a socorrerla apenas necesito tomar muchas decisiones: la mamá vaca lo guió en todos los pasos. 

Empujando al ternero, él consiguió hacer que pasara del otro lado. Ahí pudo reunirse con su madre, quien la regó de cariño y afecto. Ahora, es muy probable que se moría de ganas por agradecerle al rescatista humano, pero romper dos veces en el mismo día las normas que prohiben a los animales de hablar con nosotros, no era tan sencillo.