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Uno es ciego pero el otro le sirve de lazarillo siempre. Desde que se conocieron son inseparables

El amor llega de quien menos lo esperas y cuando más lo necesitas, sin importar tus defectos seguro que alguien querrá dedicarte el tiempo para que seas feliz. En Australia una pequeña gatita ciega encontró a ese alguien y lo mejor es que fue de su misma especie.

Opal es una gatita que nació ciega pero que necesitaba cuidados médicos para poder tener una vida plena. No había formado sus ojos y necesitaba una cirugía para evitar cualquier tipo de infecciones.

Love Meow

Fue así como una llamada a CatRescue 901 cambió su vida, la fundación se encargó de sus cuidados por completo. Cuando estuvo bien decidieron que era momento para que interactuara con otros gatos pues ya podía correr, saltar  y jugar como cualquier otro de su especie.

Ahí fue cuando conoció a Aspen y de inmediato sintieron una conexión que nunca terminaría, entre olerse y darse pequeños besos en la nariz decidieron que era momento de jugar sin parar.

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Sin importar su ceguera Aspen solo la abrazaba y jugaba con Opal, un sentimiento de amor que creció conforme pasaron los días. Básicamente el gato blanco y negro se convirtió en su hermano mayor y protector.

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Ahora solo descansan en la siesta porque el resto del día suelen estar haciendo travesuras por doquier según su madre adoptiva Yuki Chan a Love Meow.

«Tanto Aspen como Opal son los mejores gatos falderos con los que cualquiera podría soñar».

-Yuki Chan

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Por suerte Opal ha desarrollado al máximo sus otros sentidos, el haber perdido la vista de nacimiento permite que su audición sea óptima. Persigue a su hermano por toda la casa solo escuchando pasos y maullidos.

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Todos tenemos a alguien que nos acompañe, esta maravillosa gatita encontró a un hermano mayor y peludo que siempre velará por ella.