Teoría dice que los incas se inspiraron en el maíz para construir sus ciudades. Todo está conectado

Hoy vivimos en una sociedad hiperconectada, en donde hay miles de maneras de contactarse con alguien en cualquier parte del mundo mediante lo virtual.

Sin embargo, una conexión que hemos ido perdiendo con el tiempo es aquella con la naturaleza, en la que se centró prácticamente toda la vida de nuestros antepasados indígenas, quienes construyeron un ideario cultural en donde todo estaba correlacionado; una especie de pensamiento universal de la vida.

Dicho esto, no deja de llamar la atención una publicación que se compartió hace unos meses en Facebook, en donde el usuario Juan Casco observó que la arquitectura inca y precolombina estaba inspirada en la estructura de los granos de maíz.

FB: Wayo Whilar

Si nos fijamos en las fotos, los patrones de los granos y las piedras son tremendamente similares y, dado que el maíz era uno de los puntos centrales de la sociedad y la dieta inca, no sorprendería el hecho de que se hayan inspirado en las piezas de la mazorca para construir sus edificios y casas.

FB: Juan Casco

Además y por lo mismo, los incas decidieron construir una extensa red de graneros de maíz en todas las naciones que eran parte del “Tawantinsuyu”, su territorio. En el diseño de las ciudades inca siempre se incluyó una sección para los almacenes de maíz, la que estaba circundada por altas murallas.

vía Boleto Machu Picchu

Wayo Whilar, otro usuario de Facebook, había indagado más en el tema hace unos años y logró dar el pie para una serie de interpretaciones muy interesantes respecto a esta relación entre agricultura y arquitectura.

“Esta idea se encuentra en la lengua quechua: la palabra ‘ñoqa’ (yo) es muy parecida a la palabra ‘ñoqanchis’ (nosotros). Un choclo es una unidad íntegra, puede ser una familia o un grupo de personas… varios choclos de una cosecha en una determinada parcela pueden formar un grupo de familias, y toda esa cosecha puede formar un pueblo”.

Wayo Whilar en Facebook

Yarina Yaku

Eso es justamente lo que tenían las culturas precolombinas, y que hoy nosotros estamos lejos de tener: una relación simbiótica con la naturaleza, a quien se le ponía como la madre de todas las dimensiones de la vida en esa época.

Para cerrar, les dejamos una de las reflexiones que hizo Casco en su publicación, la que resume con creces este debate y el valor irremplazable que tiene la cultura inca para nuestro mundo.

“En un modelo occidental de pensamiento, uno podría juzgar estas formas como irregulares, pero en un pensamiento universal, todo es una correlación entre cosmos, ciencia, arte y humanidad. Naturaleza fractal”.

Juan Casco en Facebook

FB: Juan Casco

Una razón más para valorar a nuestros antepasados y también a la naturaleza que nos rodea, con el respeto que realmente se merecen.