Tenista transgénero argentina llega al puesto número 3 en categoría femenina. Ejemplo de inclusión

Por siglos la cultura ha estado firmemente marcada por la concepción que como sociedad tenemos sobre lo que es el género. Muchas veces el no sentirse a gusto con el cuerpo con el que se nació, puede significar no solo un problema de identificación personal, sino la limitante de desarrollar ciertas actividades donde existe la discriminación a comunidades determinadas.

La inclusión de las personas transgénero al mundo del deporte es un ejemplo. Existen deportes cuyas federaciones competitivas profesionales no aceptan a personas de este tipo y eso se ha vuelto un constante debate en el entorno actual.

Mía Fedra – Instagram @miafedra

Existen casos donde los estigmas que se le pueden tener a un deporte llegan a ser demasiado fuertes. Así ocurrió con Mía Fedra, una tenista transgénero que ha triunfado en un deporte con alto prejuicio conservador, llegando a lo más alto.

Mía creció viendo tenis, desde pequeña era su pasión ver los partidos de Gabriela Sabatini y Mónica Seles, quienes se volvieron sus referentes cuando comenzó a practicar este deporte. Pero tenía un inconveniente: participaba en la categoría de varones sin sentirse como uno. Al comenzar su adolescencia decidió pasar por la transición de género, lo que la alejó de su pasión por un tiempo.

“A los 17 estaba haciendo mi transición. Hasta ese momento participaba en el circuito masculino y no podía jugar contra chicas, pero los varones me superaban en potencia, empecé a perder mucho y así decidí dejar de jugar”.

–Mía Fedra a Infobae

Pese a que en Argentina aún no existiese una ley aún una ley de identidad de género, Mía insistió en desenvolverse en lugares donde existiese la cultura de inclusión haciendo relaciones públicas en discotecas y participando en shows de Drag Queens. En síntesis, desarrolló una fuerte vida nocturna.

Fue esto último la que la terminó agobiando, se alimentaba mal y dormía poco, por lo que un día se apuntó a un curso de profesorado de tenis, fue entonces que le cambió la vida.

Era 2009 y aún con un DNI en que figuraba como hombre decidió probarse, pese a los posibles prejuicios que pudiese conllevar. Para su sorpresa, siempre la respetaron y nunca tuvo problemas con que se refirieran a ella como mujer.

Mía fedra y Marco Caporaletti – Instagram @miafedra

“Aunque nadie lo crea, el tenis es un ambiente inclusivo y la gente tiene muy buena onda. Mis compañeros del profesorado tenían entre 20 y 30 años y ya eran de otra generación, no pasaba nada si eras gay o si eras trans. Yo igual en ese momento traté de bajarle un cambio al tema de la estética: no podía ir toda ‘montada’ (vestida de Drag) a hacer el profesorado. Entonces volví un poco para atrás, pero después ya casi terminé en tacos dentro de la cancha.”

–Mía Fedra a Infobae

Pese a lo que muchos creen, sobre que el ambiente del tenis es conservador y despectivo, Mía asegura que no es así, que hay mucha gente joven con otro tipo de mentalidad y a ella por lo menos la han hecho sentir incluida siempre. Sumado a que siempre tuvo el apoyo de su familia, solo fue cosa de tiempo a esperar una ley de identidad de género para entrar a un circuito competitivo femenino.

Mía Fedra – Instagram @miafedra

La tenista escaló alto, actualmente está en el tercer puesto del ranking de tenis femenino argentino y se siente sumamente agradecida con ello, es más, asegura que su historia no es una de tragedias, sino todo lo contrario. La vida le entregó una familia que la apoya y compañeras tenistas que han estado siempre con ella, además un gran entrenador como Marco Caporaletti y  poder representar al club Darling la hacen sentir bendecida pese a las trabas que el resto de la sociedad le ha puesto al ser transgénero.

Actualmente Mía espera que la sociedad visibilice a la comunidad trans y que así como ella, otras personas puedan salir de noche tranquilas sin miedo a ser atacadas o amenazas.