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Se estacionó mal y los empleados del supermercado lo encerraron con carros de compras. Es el karma

La justicia existe. A veces tarda, pero llega. Quien alguna vez hizo mal, en cierto momento se le devolverá. Para muchos, es la ley de la vida, pero otros se lo toman en serio e imparten la justicia ellos mismos, como en este caso.

Se estacionó en un lugar no habilitado, sin importarle nada, aunque estuviese destinado para los «changos» o carritos de supermercado. Los empleados del centro comercial, aburridos, decidieron darle una lección que jamás olvidará. Lo encerraron con los mismos carros. 

Arnold Angelini

Y es que lamentablemente se metió con los empleados equivocados. Más que hacerle un daño, le dieron una lección de verdad. La historia fue popularizada por el diario Clarín, en el shopping «Coto» del barrio Temperley (Buenos Aires), en Argentina.

Arnold Angelini

El momento en sí fue captado por el usuario de Facebook Arnold Angelini, quien subió las fotografías e información a su red social. La publicación ya cuenta con casi 6 mil interacciones, generando todo tipo de reacciones.

Algunos aplauden a los empleados, obvio, mientras otros le darían más que una lección al imprudente conductor.

La verdad que hay que ser muy pelotudo para estacionar auto en el sector “changos” (Coto Temperley). No podés ser tan…

Posted by Arnold Angelini on Monday, September 9, 2019

Las imágenes hablan por sí solas. Con un ingenio extraordinario, encerraron al auto y probablemente hayan desatado la furia del dueño. Es más, las fotografías fueron registradas un domingo a las 23 horas, entonces el auto recién pudo haber salido al otro día. No era tarea fácil despejar el lugar.

“Me indignó la situación porque hay un cartel colgado que dice ‘changos’, y obviamente no está marcado el lugar para estacionar con las divisiones clásicas para hacerlo. Estacionó donde quiso y los muchachos le pusieron los changuitos a propósito. Los felicito, yo hubiera hecho lo mismo”

Comentó el autor de las fotografías al diario Clarín

Las carcajadas no han faltado, claro. Es muy probable que su dueño nunca más vuelva a hacer algo parecido, la próxima vez preferirá ir a pie.