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Niño de 13 halló un auto bajo un lago y resolvió el extraño caso de una mujer desaparecida en 1992

A veces ser demasiado curiosos puede llevarnos a descubrimientos insólitos. Al menos así lo demostró un niño canadiense de 13 años que terminó resolviendo en una tarde un caso que la policía no pudo en 27 años.

Todo ocurrió cuando durante un viaje familiar al lago Griffin, en British Columbia, Max Werenka notó desde arriba del barco que algo brillaba bajo el agua.

Enseguida tomó su cámara a prueba de agua y la sumergió para saber de qué se trataba. Pero jamás imaginó que terminaría colaborando con la policía para resolver la extraña desaparición de una mujer hace 27 años.

CTV News

Resulta que bajo el lago había un auto abandonado, que estaba a solo cuatro metros de profundidad, y a tres metros de distancia de la carretera TransCanada.

Evidentemente preocupados por el hallazgo, la familia del pequeño llamó de inmediato a la policía para informar sobre el vehículo, sin saber que en su interior estaba el cuerpo de una mujer que había sido declarada desaparecida hace más de dos décadas.

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Afortunadamente el equipo policial no tardó en llegar y fue el mismo niño quien se sumergió junto a su cámara para mostrarles a los oficiales que lo que decía era cierto.

Y así era: efectivamente había un automóvil.

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Tres días después, los funcionarios regresaron al lugar con su equipo de búsqueda para bucear al fondo del agua y fue allí cuando encontraron el cadáver de una mujer cubierto de lodo, plantas y varios peces que nadaban a su alrededor.

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«Cuando escuchamos que alguien estaba dentro del vehículo, mi corazón se hundió», aseguró Nancy Werenka, madre de Max, al medio local CTV News.

Afortunadamente el auto aún mantenía las placas de la matrícula, así que la identificación de la mujer fue bastante fácil: se trataba de Janet Farris, de 69 años que había sido reportada como desaparecida en 1992 luego de desaparecer mientras conducía hacia un matrimonio hace 27 años.

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Las autoridades aseguraron que no habían elementos sospechosos acerca de la muerte de Farris, pero que de todas formas inspeccionarían el vehículo para intentar encontrar una pista de las razones para que se accidentara.

Lo bueno, es que la familia de la mujer al fin pudo conseguir algo de paz tras largos años de incertidumbre.

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«Después del primer año, solo tuvimos que seguir adelante. Empiezas a vivir con eso», aseguró George Farris, el hijo menor de la mujer. «Asumimos que tal vez se había salido del camino o se había quedado dormida, o había tratado de evitar un accidente o un animal en el camino», agregó.

Por su parte, el pequeño de 13 años recibió los agradecimientos de la policía por ayudarlos a resolver el caso después de muchísimo tiempo.