Niña caminó 2,5 km cargando a su perro en la nieve para llevarlo al veterinario. Sabe cómo cuidarlo

La pequeña Cemre Su Türköz tuvo que lamentablemente hacer frente a la noticia de que su querido perro, Pamuk, se había enfermado. En medio de una nevazón en Turquía, su mejor amigo necesitaba lo más pronto posible una atención veterinaria. Pero tenía al clima en contra. La condición meteorológica era tan compleja, que literalmente todo el paisaje a su alrededor estaba nevado. El mismo que ella recorrió durante 2,5 kilómetros a pesar de las bajas temperaturas y la gran cantidad de nieve.

Ogün Öztürk

Fue así, como después de caminar mucho con su perro en su espalda, esta niña, desesperada y muy preocupada, por la salud de su querido compañero perruno, llegó donde el veterinario Ogün Öztürk, quien se estaba quedando en un pequeño pueblo cercano al que ella reside tras un llamado de un cliente que necesitaba que le viera a su vaca. Cemre escuchó de él y a pesar del adverso clima, decidió emprender una larga caminata rumbo hacia donde este veterinario se encontraba. Joven que estaba cerca de irse cuando vio a lo lejos una escena que llamó completamente su atención: Una niña que a duras penas avanzaba con un cachorro en su espalda.

Ogün Öztürk

“Cuando los vi por primera vez, quedé muy sorprendido y conmovido (…) Ella había envuelto a su perro y me lo había traído en su espalda (…) Cuando Cemre escuchó que su perro estaría bien, se puso muy feliz (…) Le apliqué medicamentos para parásitos externos a Pamuk. Ahora está disfrutando de nuevo, sano y feliz (…) Me hizo muy feliz que una niña de 8 años se comportara de esta manera con un corazón tan amoroso (…) El hecho de que una persona a una edad tan joven exhiba este comportamiento le da esperanza a la humanidad (…) Con todo lo que está sucediendo en el mundo, todavía hay esperanza. Cemre nos mostró que la única verdad en el mundo es el amor”.

– dijo Ogün Öztürk a The Dodo

Ogün Öztürk

Este joven veterinario accedió gustosamente a atender al perrito de la niña. Mientras que el pequeño Pamuk se portó bien en todo momento, al mismo tiempo que su dueña, Cemre, lo observaba.

Para fortuna de ambos, este can no se encontraba tan grave como ella pensaba y solo tenía unos problemas leves en la piel que le generaban cierta incomodidad, pera poco más que eso. Este malestar se podía tratar y Ogün ayudó con ello.

Ogün Öztürk

Posteriormente, este veterinario regresó junto con Cemre a la aldea en la ella reside. Se propuso quedarse ahí para controlar a Pamuk, debido a que sentía que era lo mínimo que podía hacer después de todo el esfuerzo que realizó ella.

Sin olvidar, que además no le cobró por su atención, ya que ver en primera fila el fuerte amor que Cemre sentía hacia su perrito, fue la mejor manera en que le podrían haber pagado por su trabajo.