Nació sin manos, pies ni boca y tenía pocas opciones de ser adoptada. Una familia sintió su llamado

Esta es una historia de amor.

La familia Hayes atravesaba momentos complejos, donde te sientes perdido y con poca claridad sobre el mañana. Estaban intranquilos, con dos hermosos hijos y una bella relación, pero algo les faltaba. En un paseo familiar, Nick le comentó a su esposa: “Cariño, mientras miraba a los niños, sentí que el Señor puso una pregunta en mi corazón. ‘¿Y si uno de tus hijos estuviera al otro lado del mundo en una condición de indigencia? ¿Qué harías?… Te estoy llamando’”. 

Y tenía razón, pues al otro lado del mundo estaba la pequeña Melanie, que nació sin manos, pies ni boca, con varias complicaciones de salud. No se conocían en lo absoluto, pero algo los unió. Decidieron lanzarse con su corazonada, en un programa de adopción para niños filipinos. Vieron las imágenes de Melanie y simplemente se enamoraron de la pequeña. Le dieron una oportunidad y desde entonces fue todo felicidad.

Kate Hayes

Les advirtieron sobre los niños con necesidades especiales, que mejor no optaran por ellos, que sería muy complejos.

Cuando vieron a Melanie, ni siquiera notaron sus complicaciones, mucho menos lástima.

Solo vieron una niña alegre, con mucho amor por entregar. Inmediatamente supieron que era la indicada. Al día siguiente contactaron a la agencia y pidieron su adopción.

Kate Hayes

Pasaron varios meses de espera e incertidumbre, hasta que les dieron la buena noticia.Debieron prepararse emocional y económicamente, sobre todo respecto de sus dos hijos. 

Kate Hayes

En agosto de 2018 llegaron a la ciudad de Manila (Filipinas).

A Melanie le dieron pocas probabilidades de vivir cuando nació, rápidamente llegó al refugio donde pasó 10 años de su vida, a la espera de una adopción que probablemente nunca llegaría. Su mundo cambió por completo cuando supo que tendría una hermosa familia.

Kate Hayes

La familia ya estaba completa.

“Salimos del coche y nos llevaron a una habitación pequeña. Luego, como si siempre hubiera sabido quiénes éramos, Melanie bajó las escaleras con confianza y con una gran sonrisa en el rostro. Probablemente me veía triste (aunque estaba completamente feliz), mientras las lágrimas corrían por mi rostro y la emoción del momento me abrumaba. Ese primer abrazo fue una declaración, un mensaje y un alivio, todo en uno. Se sintió como una exhalación. ‘Finalmente… familia’”.

Comentó Kate Hayes a medios locales.

Kate Hayes

Se fundieron en un abrazo de amor, como si se conocieran de toda la vida.

Kate Hayes

Rápidamente construyeron una linda y tierna relación, donde Melanie no tuvo problemas en llamarlos papá y mamá. Esa era su familia y ella lo sabía desde siempre. 

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De un instante a otro Nick estaba jugando con ella como de toda la vida, construyendo lazos inquebrantables.

Estaban felices.

Kate Hayes

Pasaron los días y regresaron a su hogar, donde asisten a su iglesia y hacen una vida completamente normal, pero repleta de amor.

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Melanie ha crecido un montón, se ha vuelto una adolescente segura de sí misma, con un acento muy original. Es una orgullosa hermana mayor, responsable y sin problemas de salud.

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Ahora tiene prótesis en sus extremidades, además de someterse a cirugías en su mandíbula y boca, hace algunos meses. 

Kate Hayes

La familia Hayes mira hacia atrás y reflexiona, confirmando que tomaron la decisión correcta.

Sintieron su llamado, como si el destino los hubiese unido. Quizás fue un milagro, quizás la bondad y solidaridad. Lo importante es que son inmensamente felices con la pequeña Melanie y sus dos hijos más pequeños.