Monjas crean un ejército secreto para combatir el tráfico de personas. No le temen a las amenazas

No solo devotas a acercar a las personas a la fe, sino también a salvar vidas. Así es como trabajan miles de monjas alrededor del mundo, especialmente en países vulnerables, para evitar el tráfico y trata de personas, una lucha que en pleno siglo XXI parece no acabar, es más cada vez los casos parecen ir en subida, informa la NBC.

US Catholic Sisters Against Human Trafficking

En India, uno de los lugares con mayor tráfico de personas se da en las estaciones de trenes. La hermana Rose Patie vigila todas las semanas el flujo de gente intentando detectar algo sospechoso, esta vez, se da cuenta de que una niña de aproximadamente 15 años se sentaba apartada junto a un hombre mayor bien vestido, así que se les acerca.

Patie le comienza a hacer preguntas a la niña, si acaso conocía a ese hombre, a lo que finalmente la joven temblando confiesa que lo conoció hace menos de una hora y le estaba ofreciéndole trabajo sin destino claro. Sin embargo, la adolescente decidió quedarse con el tipo.

US Catholic Sisters Against Human Trafficking

Así es prácticamente el día a día de Patie y muchas otras monjas, quienes intentan salvar a las personas del tráfico y hacerlas cambiar de opinión sobre lo que será una vida de desgracia. Si bien aseguran poder rescatar todas las semanas a alguien, hay ocasiones, como la de la niña en la estación, que prefieren enfrentar un desconocido destino.

En 2009, a raíz de la cantidad de casos de trata de menores en todo el mundo, es que nació la organización Hermanas Católicas Contra el Tráfico Humano, una especie de ejército secreto que no combate con armas, sino con la palabra y la fe en todo el mundo, intentando acabar con las mafias y lo más importante, rescatar a personas de un futuro donde serán abusadas.

Según Patie, las mafias se aprovechan de la vulnerabilidad de la gente más joven, aunque eso no quiere decir que mujeres adultas no caigan. Se les acercan hombres aparentando buena presencia y les ofrecen viajar con ellos o trabajar por un tiempo en puestos que en realidad no existen. Cuando ya logran perder el rastro, las secuestran y las convierten en esclavas, generalmente para la prostitución.

US Catholic Sisters Against Human Trafficking

Solo en Asia y el Pacífico, hay aproximadamente 3,5 millones de personas que viven esclavizadas y explotadas sexualmente, a comparación de las Américas donde la cifra alcanza las 200 mil.

NBC

Gracias a la fundación, los rescates van acompañados de monitoreo y reubicación si es necesaria, destinándose un fondo solidario para mantener a las personas. En muchos casos se tratan de niños huérfanos o que fueron vendidos por sus padres, a ellos se les da un techo, comida, ropa y se les intenta buscar un nuevo hogar.

La hermana Lourenca Marques, que también trabaja en India, cuenta que su exhaustiva misión a través de los años ha permitido cambiar barrios completos. Recuerda cuando antes afloraba el comercio sexual en laberintos de casas que funcionaban como un verdadero campamento para el tráfico. Cuando podía, se infiltraba y rescataba a los niños, hombres y mujeres prisioneros. Hoy aquel mercado ya no existe, pero las amenazas las ha tenido que vivir hasta hoy.

Marques ha llegado a ser amedrentada fisicamente, y su vida a corrido riesgo en más de una oportunidad, pero afirma que ella está cumpliendo su labor y que esta no acabará hasta que muera o rescate al último niño.

NBC

Hoy la fundación Hermanas Católicas Contra el Tráfico Humano, alberga a más de 60.000 religiosas en todo el mundo, no trabajan quebrando las leyes, pero cuando actúan, lo hacen inesperadamente, poniendo sus vidas en riesgo. Un trabajo silencioso cuya única paga, es la sensación gratificante de haber salvado una vida.