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Los caballos salvajes quedaron a merced del huracán Dorian. Trabajando en equipo, lograron salvarse

Por muy destructivos que puedan llegar a ser en nuestras construcciones o las líneas de suplemento que mantienen nuestras sociedades modernas funcionando como necesitamos que lo hagan, las catástrofes naturales tienden a tener consecuencias aun peores en los animales. Las personas tenemos la ventaja enorme de aprender de la experiencia y anotar nuestros resultados, preparándonos para la próxima que vez que un problema similar nos intento sorprender. No así los animales: ellos reaccionan a lo que viene en el momento, debido a que no tienen la capacidad de planear lo que va a ocurrir en el futuro. 

Esto no significa que la costumbre no los pueda formar, entregándoles herramientas y aprendizaje que aplicarán en el momento que más lo necesitan. El huracán Dorian puso a prueba muchas de estas habilidades, especialmente a medida que el huracán empezaba a avanzar por la costa de Estados Unidos.

@corollawildhorses.org

Los caballos salvajes de las islas Outer Banks, en Carolina del Norte, suelen encontrarse con frecuencia en la ruta de los huracanes que suben desde el caribe hacia América del Norte. Un animal así puede parecer el objetivo perfecto para la destrucción de un fenómeno climatológico como un huracán.

Pero estos caballos no son nada tontos. Ya se han visto en situaciones similares antes: sus instintos ya están adaptados a lo que se les viene. Para esa desarrollaron una estrategia que parece casi militar su efectividad e inteligencia.

@corollawildhorses.org

Como tienen capacidades sensoriales muy superiores a las de las personas (nosotros a cambio tenemos nuestros radares y sistemas meteorológicos), los caballos detectan los cambios bruscos en la presión que anteceden a un huracán. Horas antes de que se lance la tormenta, los caballos se unen para buscar refugio en grandes manadas.

Su estrategia es buscar terrenos elevados, donde pueden quedarse fuera del alcance del mar o las olas. Ahí se acuestan muy juntos unos de otros, ayudándose tanto a mantener la calma como a no ser víctima de lo que sea que pueda haber salido volando por obra de los fuertes vientos. 

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Reconociendo esta brillante estrategia, los encargados de la protección de caballos como la Corolla Wild Horse Fundation de las islas han tomado cartas en el asunto. Sin tener ninguna intención de impedir o modificar la medida preventiva de los equinos, lo que hacen es complementarla: cuando se dan cuenta de qué lugar eligieron, les llevan heno y mantas, cosa de que puedan mantenerse alimentados y se puedan proteger un poco de la violenta caída en las temperaturas. 

@corollawildhorses.org

Finalmente, la naturaleza es sabia. Por muchos daños que cause, también sabe cómo balancearlo.