Lorito arcoíris sorprende con un dulce beso a un koala en un árbol. Un amor no correspondido

El koala llamado Luther llegó al Santuario Mosswood Wildlife hace unos meses, luego de que su madre lamentablemente muriera tras atropellada por un automóvil en octubre del año pasado. Bebé marsupial que logró sobrevivir sin la presencia de su madre gracias a los cuidados que le han brindado en este sitio donde son cuidados y protegidos todos los animales que habitan en él. Por su parte, Lorikeet, un loro arcoíris que fue encontrado en el suelo por un miembro del público de este santuario, terminó siendo llevado a su administración en diciembre. Fue criado también desde pequeño en este lugar, volviéndose una juvenil y sana ave.

Mosswood Wildlife / Facebook

Es en este santuario ubicado en Koroit, en el suroeste de Victoria (Australia), que se cruzaron las vidas de este pájaro y de este marsupial. Animales que son muy distintos en los hechos, pero que de algún modo u otro, han sabido entenderse, o al menos aguantarse. Ya que el pequeño lorito arcoíris parece tener intenciones muy distintas a las que tiene su compañero koala con respecto a su relación. Debido a que Lorikeet realmente pareciera querer ir más allá, mientras que Luther es bastante más distante.

Mosswood Wildlife / Facebook

Lo que se vio en un registro fotográfico captado por las cámaras del Santuario Mosswood Wildlife y que muestra como este lorito arcoiris, lleno de tanto amor para dar, se quiso acercar a este koala, que para el momento de estas fotografías, nunca antes lo había visto. La desvergonzada ave se acercó rápidamente a Luther, para luego, sin pedir permiso, darle un beso con su pico y estirando la lengua hasta lamer su fosa nasal. Un gesto amoroso que al parecer a Luther no le gustó, ya que cerró los ojos indicando un cierto disgusto por su pegajoso beso.

Mosswood Wildlife / Facebook

“El voluntario estaba alimentando al koala y los loritos son criaturas muy extrañas, así que uno decidió tener una conversación con el koala (…) Los loritos son bastante curiosos, habría estado siguiendo al voluntario y pensó, ‘¿qué es esta otra criatura?’ (…) Era un día muy caluroso, así que no creo que el koala se hubiera molestado en hacer algo. Incluso he visto a un lorito sentado en la cabeza de un koala antes”

– dijo Tracey Wilson, directora del Santuario Mosswood Wildlife, a Daily Mail

Mosswood Wildlife / Facebook

 En esta ocasión, el tierno lorito arcoíris no tuvo suerte en su intentona romántica, pero de seguro tendrá la oportunidad de probar con otro animalito del santuario o, quién sabe, tal vez el mismo Luther le permita tener su revancha. Hay amores que no son correspondidos, pero al menos se podrán conformar con ser amigos.