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Las cosquillas son malas para los bebés, dice experta. Su risa no significa que estén disfrutando

Hay pocas cosas en este mundo que sean más satisfactorias y geniales que hacer reír a un bebé haciéndole cosquillas. Desde tiempos inmemoriales, el cosquilleo siempre ha sido considerado como una forma de juego entre adulto y bebé, pero últimamente hay varias teorías que dicen que este acto sería muy perjudicial para los pequeños.

Hand in Hand Parenting

Patty Wipfler, fundadora y directora del programa Hand in Hand Parenting —que entrega herramientas a padres para que mejoren la comunicación y relación con sus hijos—, comenta que ha escuchado varios casos de adultos que, al hablar de su infancia, recuerdan el cosquilleo como un trauma y como algo doloroso.

«He escuchado a un gran número de adultos que no pueden relajarse cuando tiene a otras personas cerca; no pueden dormir cerca de alguna persona de confianza, por ejemplo, o están constantemente en guardia siempre que hay algo más que un contacto casual entre ellos y alguna persona que amen. Cuando se les pregunta a qué le tienen miedo, sus recuerdos van directamente a aquellas épocas en donde alguien les hacía cosquillas y ellos no tenían cómo pararlo».

Patty Wipfler, directora de Hand in Hand Parenting

Y es que ese es justamente el problema: si los bebés todavía no pueden hablar, ¿cómo te podrían decir si eventualmente no quieren más cosquillas? Hasta cierto punto de sus vidas, no son capaces de manifestar sus molestias o incomodidades.

La risa es una respuesta automática del bebé al verse enfrentado a alguien que le hace cosquillas, no es una opción que pueda descartar y, por lo mismo, no necesariamente significa que el pequeño esté disfrutando.

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Esto pone al «cosquillero» en control y le permite administrar la cantidad de risa que le va a causar al bebé; muchos de nosotros recordamos con disgusto alguna vez en que queríamos que dejaran de hacernos cosquillas, pero la risa nos impedía decir «basta» y seguíamos sufriendo de alegría. Las cosquillas generan jerarquía, una situación en donde los padres o adultos tienen más poder que los bebés y se aprovechan de eso.

También hay un factor de condicionamiento asociado a las cosquillas. Cuando esta actividad ha sido común entre padre —o familia— e hijos, éstos últimos seguramente la van a pedir; los chicos necesitan cercanía, y el hecho de que los padres se enfoquen en hacerlos reír les es mucho más importante que su miedo a estar atrapados en un mar de cosquillas.

First Cry Parenting

«Cuando la madre de un pequeño de 4 años que conozco empezó a jugar con él sin hacerle cosquillas, él le dijo: ‘Nunca me gustó mucho, ¡pero era la única manera de que jugaras conmigo!’».

Patty Wipfler, directora de Hand in Hand Parenting

Por otra parte, hay un tema histórico que si bien aquí no procede demasiado, sí cambia la percepción sobre el cosquilleo extremo y lo que puede generar. En la época de la dinastía Han, en China, la tortura mediante cosquillas era una forma muy común de castigar a la gente, ya que causaba mucho dolor sin dejar ninguna marca o lesión en el cuerpo.

Finalmente, Wipfler señala que hay maneras de reír con tu crío sin necesidad de recurrir a una situación de abuso de poder: besándole los pies, poner tu cara en su panza, etc. Los niños adoran el contacto, jugar y ser juguetones, sólo hay que darles la oportunidad de guiar el juego para que no los presionemos ni abrumemos en exceso.

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Así que ya saben: reír está bien, ¡pero las cosquillas no tanto!