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Grupo de hombres se abrazan, hablan y se dan amor como terapia. Juntos curan sus traumas y tristezas

Una sociedad machista no solo es nefasta para las mujeres, también lo es para los hombres. Si bien no les faltan derechos, no los matan ni pagan menos por su género, una parte de esta sociedad los obliga a comportarse “como hombres”.

¿Qué significa eso? Que deben ser fuertes, no lloran, no pueden mostrar ni hablar de sus sentimientos y un sinfín de ridiculeces que por años han construido la tan apreciada masculinidad. Pero la verdad es otra: los hombres son seres humanos, distintos entre ellos y con las mismas necesidades emocionales que las mujeres.

Por eso es tan necesario el feminismo, para que tanto hombres como mujeres gocemos de nuestra libertad plena.

Un grupo de hombres descubrió que esto era lo que precisamente necesitaban y crearon una dinámica maravillosa que debiese ser replicada en todo el mundo. Dos veces al mes, media docena de hombres se reúnen en Plymouth para ayudarse mutuamente a superar sus traumas. ¿Cómo? Abrazándose.

Tom Gralish

El Grupode Abrazos Terapéuticos para Hombres ha ayudado a sus miembros a lidiar con distintos problemas, desde abuso sexual hasta la pérdida de seres queridos, contaron al periódico The Philadelphia Inquirer.

Otra riqueza de este grupo es que sus integrantes provienen de los más diversos orígenes. Un mormón se abraza con un padre de tres hijos, luego con un jubilado y los tres con un homosexual. Aquí no importan las diferencias.

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El objetivo es proporcionar un espacio para que los hombres se expresen y se definan a ellos mismos en su masculinidad y propia identidad. “Muy a menudo, se nos enseña que ser un estoico emocional es la marca de la virilidad. Si muestro alguna debilidad o vulnerabilidad emocional, eso es un fracaso para su título de hombre”, dijo al periódico local Scott Turner, cofundador.

Esperan que los hombres aprendan que el contacto físico se extiende más allá de la agresión o el sexo. El afecto platónico puede ser una puerta a la cercanía emocional.

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Una de las cosas que diferencia a este grupo de otros, es que no cobran tarifas y los miembros no están obligados a recibir capacitación.

En las sesiones, algunos masajean sus hombros y manos con sus compañeros, otros acariciaron sus barbas. También conversan y bromean. Aquí le dan gran importancia a aprender a que ser vulnerable no es algo malo.

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Al final de la sesión, el grupo se acurruca entre ellos y uno por uno dicen: “Como hombre entre hombres, siento …”. “Agradecido de estar con todos ustedes”, dijo uno. “Digno de conexión”, dijo otro.