Gatita de refugio era malhumorada y gruñona, hasta que una gigante peluda la domesticó. Le dio amor

Esta tierna historia transcurre en el refugio Jelly’s Place, en San Pablo (California, Estados Unidos). Resulta que la pequeña felina vivía en su jaula, a la espera de una oportunidad para adopción. Cada vez que alguien pasaba cerca, gruñía y se mostraba lista para atacar. Venía de vivir en las calles, pasando por situaciones inimaginables, donde los gruñidos le servían como defensa.

Era malhumorada y poco sociable, hasta que apareció una gigantesca peluda que la domesticó. A punta de caricias y amor, ablandaron su corazón. Atrás quedó la rudeza, para dar paso a la ternura.

KENDAL BENKEN

Kendal Benken es especialista en domesticar animales gruñones, gracias a su enorme paciencia, conocimiento y equipo de perros. Inmediatamente supo que la felina no era peligrosa, sino que solo buscaba defenderse.

“Nadie podía tocarla. Estaba muy enojada. Ella era un pequeña, diminuta demonio. Fue una reacción de miedo. Probablemente nunca la habían manipulado. Ella actuó de manera tan agresiva. Ella estaba siseando. Sin embargo, era adorable “.

–dijo Kendal Benken a The Dodo

KENDAL BENKEN

La única manera de cargarla y acariciarla era usando una manta, para que no arañara. Así fue que Kendal la llevó a su hogar. A propósito, la hosca gatita fue bautizada como Betty

En casa conoció a toda la patrulla del amor. Seguía de mal humor, sobre todo cuando vio y conoció a otros gigantes peludos.

“La puse en una gran jaula para perros con comida, agua y una caja de arena. No podía correr y esconderse. Con los gatitos salvajes, lo mejor que puedes hacer es sacarlos de su zona de confort y ponerlos en una parte concurrida de tu casa”.

–dijo Kendal a The Dodo–

KENDAL BENKEN

Los perros inmediatamente se acercaron a la jaula, sin despegarse un solo segundo. La felina estaba inquieta, sintiéndose en peligro, pero Kendal sabía que todo estaba en orden, que el plan estaba marchando a la perfección. 

Con el correr de los minutos todo fue ablandándose, hasta que incluso los animales durmiendo relativamente cerca, separados por la reja.

KENDAL BENKEN

Atrás iban quedando las preocupaciones, poco a poco Betty fue dándose cuenta de que nadie quería herirla, todo lo contrario. Se acurrucaban justo a su lado, mostrando su tierna actitud, que poco a poco se traspasó a la gatita. La hicieron sentir bienvenida, hasta que ganaron su corazón. 

Truvy era la más entusiasmada, una perrita labrador amarilla gigante, que al comienzo inspiró temor, pero después solo ternura.

KENDAL BENKEN

Ella simplemente ama las visitas, los inquilinos y sobre todo los gatitos adoptivos. Así entonces se fueron haciendo todos amigos, dejando atrás los gruñidos y el pasado de Betty, que la atormentó por mucho tiempo. 

KENDAL BENKEN

A pesar de la buena relación Betty debía buscar un nuevo hogar, una familia que la adoptara y pudiera tenerla para siempre. Y así fue. Rápidamente un adoptante apareció y simplemente se flechó con la gatita.

Poco a poco fue acercándose a Roz Westil, su nuevo dueño, gracias al enorme trabajo de Kendal. Terminó siendo toda una gatita amorosa, que convive perfectamente con otros animales.

KENDAL BENKEN

Rápidamente encontró a una hermana felina y agradeció a su manada canina, que la adoptó por varios meses y que le enseñó de amor. 

Se transformó por completo, cambiando su actitud del cielo a la Tierra.