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En México reclusas fabrican mascarillas por crisis de coronavirus. Aportan su granito de arena

La emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus ha llegado a todos lados y de distintas maneras. Una prisión de mujeres en Ciudad de México se ha convertido en una fábrica de mascarillas para atender aportar a las soluciones durante esta pandemia por COVID-19. Por ello, cada día estas reclusas se dedican a elaborar cientos de tapabocas.

Según una reseña de la agencia española Efe, se trata del Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, en donde un grupo de 20 presas se dedican a la fabricación de estos insumos, sumamente necesarios en esta crisis de salud, debido a que comienzan a escasear.

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Una de estas mujeres es Natalia, de 35 años, quien llegó a prisión por el delito de robo y en esta labor de costura encuentra otro camino para borrar su pasado.

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«En el proceso de trabajo unas cortan la tela, otras la doblamos y cosemos y otras colocan los resortes», contó Natalia a Efe.

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Es por la actual pandemia que comenzaron la fabricación de tapabocas. Sin embargo, anteriormente han trabajado en la elaboración de otro productos. Para ella la costura es una actividad para poder llevar su estadía en la cárcel de una mejor manera. Las ayuda mentalmente.

«Esto nos ayuda a tener otra mentalidad, otro conocimiento, y a aprender otras cosas. Yo puedo decir que el sistema sí funciona, tanto talleres como clínica (contra las drogas), porque eso me dio un cambio de vida», expresó.

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Mientras, otra de las reclusas manifestó sentir alegría por contribuir a atender esta emergencia sanitaria en su país.

«Nosotros pensamos que las cosas afuera tal vez están peor de lo que nos platican nuestras familias. Nos dicen que se están acabando los alimentos en las tiendas y que está grave el asunto», dijo Danae, de alrededor de 25 años.

«Lo único que busco es obtener ingresos (el sistema les cubre un salario mínimo) para ayudar a mi familia», agregó.

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De acuerdo a cálculos de las autoridades del penal, los reclusos fabrican al día un promedio de 2.000 mascarillas. Pero eso no solo sirve a atender la crisis por COVID-19, sino ayuda a los detenidos a su reinserción social.

Según el jefe de talleres de los centros penitenciarios en la Ciudad de México, Manuel Villafuerte, este taller de mascarillas busca tener las «competencias laborales para que cuando salgan cuenten con el aprendizaje» para así emprender en algún trabajo.

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De acuerdo a datos del Sistema Penitenciario la población de la popular cárcel de Santa Martha Acatitla es de 1.160 internas, de la cual el 70 % trabaja en una comisión o actividad productiva.

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Hasta el momento, México presenta más de 360 casos confirmados de COVID-19. Sin embargo, aunque muchos países han decidido declarar cuarentena para frenar el contagio, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a desestimado esta medida en el país Azteca por ahora.