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Compartir con los primos es beneficioso para la salud. Son como hermanos, sin tener que vivir juntos

Las reuniones familiares suelen ser divertidas cuando hay primos, con ellos todo es más fácil pues jugamos y hacen de las conversaciones algo más ameno. Esperábamos los domingos, navidades y cumpleaños para poder verlos, suelen identificarse con nosotros pues nuestros padres son hermanos.

Un viaje a la playa siempre es más agradable y es que a diferencia de los hermanos, el no verlos todos los días hace de esa relación algo especial.

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Además no suele haber timidez para expresar su preocupación cuando algo ocurre, con los avances tecnológicos son los primeros en escribir o llamar si algo ocurre. La complicidad existente es algo que va más allá de una simple amistad.

Mejores amigos que te acompañarán en todos los eventos familiares, suelen ser el mejor escape de los jóvenes para las preguntas de los adultos.

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Es normal que sientas algo de nostalgia al recordar todos esos momentos en los que no tenías nada que hacer y tan solo ibas a casa de tus primos a pasar la noche. Podías ser tú mismo, sin normas de etiqueta o buen comportamiento, solo hablar y jugar por doquier.

No hay madre que no disfrute de ver jugar con sus hijos con sus primos, por lo general suelen tener edades similares lo que los hace más compatibles.

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Cientos de viajes a la playa o a las casas de campo en vacaciones quedan en la memoria de nuestra infancia, ahora nuestra meta es que los nuestros hijos disfruten de la misma infancia maravillosa. Llama a tus hermanos y procuren tener reuniones con más seguido, seguro lo agradecerán.

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Así tus hijos podrán disfrutar de lo mismo que tú, la complicidad y las pijamadas con dulces a escondidas.