Brooke Shields, la diva adolescente a quien su madre trataba de “gorda”. La criticaba por su figura

Si hablamos de divas que marcaron los 80 y los 90 en la industria del cine, Brooke Shields es un nombre que no puede dejar de estar en esa lista.

La actriz estadounidense, nacida en Nueva York en 1965, saltó a la fama con apenas quince años por su controvertido papel en “La Laguna Azul” (1980); sin embargo, incluso desde antes destacaba por su belleza poco antes vista.

Columbia Pictures

De hecho Teri, su madre, se propuso una meta muy clara luego de separarse de Francis, su expareja y padre de Brooke: ella iba a hacer que su hija fuese una superestrella del espectáculo. “Es la bebé más linda del mundo y yo voy a ayudarla”, comentó, según consigna Infobae.

Teri se obsesionó con el potencial de su hija y la llevó a grabar varios comerciales y a interpretar uno que otro papel menor en televisión. En 1978 Brooke actuó en la cinta Pretty Baby, donde le dio vida a una niña de 12 años —como ella en ese entonces— que era explotada por su madre en un burdel.

La niña apareció desnuda en la película, en lo que sería su primera polémica de este tipo en el cine. Su madre defendió la decisión del desnudo, señalando que fue “cuidado” y que ella había supervisado todo, pero la misma Shields la recuerda como una mujer ausente. “Desde el día que nací, mi madre siempre estaba bebiendo“, confesó en una ocasión.

Paramount Pictures

Como mencionamos, “La Laguna Azul” también tuvo su cuota de polémica. En ella, Shields y Christopher Atkins interpretaron a dos niños que terminan de náufragos en una isla y viven sus procesos de pubertad y adolescencia juntos, con el despertar sexual que éstos conllevan. Hay varias escenas de ambos sin ropa, lo que también causó controversia por ser dos menores de edad. Sin embargo, Shields no le ponía atención a la polémica: “Mi preocupación era que mis pechos eran demasiado pequeños”, opinó.

Sin embargo, a medida que su belleza iba aumentando con los años —al igual que su popularidad en las paredes de los cuartos de los adolescentes de la época—, su madre Teri se empeñaba en hacerle la vida imposible. Hacía tiempo que la carrera de su hija le importaba más que su propia hija, y cuando se emborrachaba la violentaba psicológicamente diciéndole “gorda” y también que su trasero era “enorme”, en un tono despectivo.

Grosby Group

Por otra parte, también había críticas de parte de la opinión pública respecto a la figura de Brooke, las que apuntaban a su cuerpo “atlético, pero no esquelético”, de acuerdo a Infobae.

El tema con su cuerpo afectó muchísimo a la actriz, que en la época universitaria fue víctima de bullying de parte de sus compañeros: colgaban muñecas con su cara en los árboles del campus y apostaban sobre si era realmente virgen o no. Tanto le pesó, que después de su primera vez le bajó un ataque letal de culpa. 

“Tenía miedo de convertirme en alguien demasiado vulnerable y no ser la misma de siempre después de haberme acostado con él. Tenía miedo de haberle fallado a mi madre”.

Grosby Group

El tiempo pasó y Brooke se dio cuenta de que no podía seguir avanzando en su carrera de actriz mientras estuviese su madre. Por lo tanto, decidió tomar las riendas de su vida y reactivó su carrera con una comentada participación en Friends y con el rol protagónico en la cinta Suddenly Susan.

En cuanto a lo sentimental, Brooke tomó un tiempo largo en encontrar a su media naranja. Se rumoreó que tenía una pequeña “amistad con ventaja” con Michael Jackson en 1984, lo que nunca se confirmó del todo; en 1997 se casó con el tenista Andre Agassi, conformando una de las parejas más populares de la época y divorciándose dos años después; incluso el mismísimo Donald Trump la invitó a salir, pero ella declinó la invitación.

Afortunadamente, Brooke pudo encontrar el amor en Chris Henchy, guionista de Suddenly Susan, con quien se casó en 2001 y con quien tuvo a Rowan, su primera hija. Sin embargo, esa etapa de su vida tampoco estuvo exenta de problemas: tuvo depresión postparto y se sometió a un tratamiento de fármacos que la ayudó a recuperarse.

IG: @brookeshields

El año pasado, vimos que Brooke estaba algo más activa en las redes sociales y la verdad es que se ve mejor que nunca: con 53 años, está radiante y mucho más segura de sí misma, proceso en donde reconoce el gran aporte que hizo su marido en “celebrar mi feminidad y mi cuerpo”.

Luego de años de oscuridad, parece haber salido el sol para Brooke Shields.