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Anciana de 90 años conoce el mar por primera vez. Volvió a ser niña al sentir las olas en sus pies

Visitar un lugar hermoso por primera vez genera una inmensa felicidad, puede que no recuerdes cuando fue la primera que fuiste a una playa o en qué fecha fue tu primer paseo a la nieve, tal lugares así sean un destino recurrente para ti y tu familia o cercanos y no logras darte cuenta de lo afortunado que eres.

Enid Marie Weide es una mujer estadounidense con historia, con noventa años ha vivido grande hechos históricos como la Segunda Guerra Mundial, la Gran Depresión, la llegada del hombre a la luna, etc. Pero nunca pudo visitar una playa, sentir las olas o la sensación de sus pies en la arena.

Su esposo falleció en el 2014 y desde entonces se ha dedicado a su familia y nietos. Sus hijos se dividen para cuidarla y decidieron darle una gran sorpresa.

Ella pidió que cuando muriera mezclaran sus cenizas con la de su marido, que fue un marino, y que las esparcieran en el mar, “haría feliz a papá y finalmente podré poner los pies en el océano por primera vez”, expresó la anciana en ese momento.

Enid creía que con sus 90 años y sus problemas para desplazarse jamás podría sentir el agua marina, que ya era demasiado tarde para cumplir ese sueño, pero no imaginó que sus hijos le darían la sorpresa que tanto esperaba.

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Jeanne, su hija mayor, pudo conseguir prestada una silla de ruedas capaz de desplazarse por la arena y que, además, puede meterse al agua.

Con la ayuda de amigos y familiares, Enid pudo cumplir el anhelo que jamás pensó cumplir en vida. En junio la llevaron hasta una playa en California junto con vecinos y amigos y fue arrastrada hasta el mar por su hija mayor.

“Al principio, mamá estaba confundida acerca de por qué alguien traía una silla de ruedas”, dijo Jeanne. “Cuando le dije lo que habíamos planeado una sorpresa para ella, no estaba muy segura de si ella estaba feliz, confundida o preocupada”, dijo la hija mayor a Caters.

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Después de chapotear un poco, la mujer no se pudo contener y comenzó a llorar lágrimas de alegría. “Mamá lloraba lágrimas de alegría por finalmente poder entrar al océano”, reveló con entusiasmo.

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“Fue abrumador poder darle este regalo. Pensé que sería feliz, pero no estaba preparada para lo feliz que este simple acto de amabilidad de amigos, familiares y vecinos la haría sentir”, finalizó Jeanne.

Mira aquí el emocionante momento.