Alce chapotea en un charco de barro aprovechando que nadie lo está mirando. Goza de su propio spa

Estados Unidos no es solo Disneyland, grandes comercios, Las Vegas y ricas playas, sino que también goza de una fauna y flora única en su tipo y en su diversidad. Ejemplo de aquello es lo que se puede apreciar en lo alto del cañón del río Poudre de Colorado, donde los animales salvajes visitan constantemente una piscina natural de agua poco profunda, conocida por todos los habitantes de la zona como el revolcadero, debido a que se ha convertido en el destino ideal para que muchos de estos seres vivos se refresquen y se den un baño de barro.

David Neils / Vimeo

Lo que pudo captar David Neils, un investigador y conservacionista de la vida silvestre, luego de colocar una cámara remota en la base de un árbol de álamo apuntando esta charco tan querido y conocido por los animales del sector. En más de 6.000 imágenes y varios videos, Neils logró capturar como un grupo de alces, de no más de un año de edad, luchaban por quien se daba primero el baño de lodo. Jóvenes mamíferos que realmente querían disfrutar de este spa natural.

“Encontré el lugar usando Google Earth (…) Estoy buscando el hábitat adecuado; estoy buscando fuentes de agua (…) [preferentemente donde pueda ver] ciervos, alces, alces y caribúes (…) Actúan como si tuvieran cuernos en la cabeza, como si estuvieran entrenando, pero todavía no tienen cuernos (…) Así que es una respuesta totalmente intuitiva, casi involuntaria”

– dijo David Neils a The Dodo

David Neils / Vimeo

En uno de los videos subidos por Neils, se puede ver como dos del grupo de alces jóvenes, presumiblemente agotados y derrotados, se alejan, dejando a uno tras, el que felizmente se quedó con el agua para él solo. Para que posteriormente este empiece a brincar, patear y chapotear, como si estuviera celebrando tener la exclusividad de esa piscina natural.

Imágenes increíbles que fueron logradas luego de que Neils tardara 250 horas de filmación y una compleja subida por el empinado cañón. Esfuerzo que sin duda fue recompensado con la escena de ese alce feliz bañándose y revolcándose en el agua y en el lodo después de luchar por su derecho a quedarse ahí solo. Una victoria que quedará para la posteridad.